La vida de los otros mantiene el interés del espectador a pesar de su extrema sobriedad, que incluye un uso estrictamente necesario del diálogo. Es la historia de la interacción entre la policía secreta (aquí la Stasi, en la RDA comunista de los años 80) y sus víctimas, que implicaría las violencias y el dramatismo del género, pero aquí se utiliza un registro mínimo y meticuloso de la opresiva cotidianidad de la dictadura. El intachable capitán Wiesler (Ulrich Mühe) es encargado de averiguar la posible disidencia del escritor Dreyman (Sebastian Koch). Pronto descubre que la orden superior, por las razones personales más viles, es en realidad la de incriminarlo. Descubre también la dignidad que guía a Dreyman en todos los aspectos de su vida: los ideales políticos, la amistad y el amor. Wiesler adquiere así una nueva conciencia, e igualmente sucede con Dreyman, sacudido por el suicidio de un amigo, y con su novia Christa-Maria, quien no soportará las consecuencias de su flaqueza ante el chantaje del poder. Un hermoso epílogo presenta otro cambio, el del país, y cómo Dreyman descubre y recompensa a su salvador. Un cuento moral, pero sin beatería ni melosidad. Ambretta Marrosu
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